Una variante que nos dejó en el olvido

Un poco más de 15 años tuvieron que pasar para que la historia del municipio de Flandes, en el departamento del Tolima, cambiara de forma drástica luego de que una carretera con rumbo hacia Bogotá, lo sacara del mapa de rutas principales del país, convirtiéndolo en lo que podría considerarse como un pueblo del olvido.

Hoy en día, decenas de propietarios de restaurantes en este pueblo de algo más de 29 mil habitantes, abren las puertas de sus locales sobre la única vía principal del pueblo y recuerdan aquellas épocas en las que la combinación de sus negocios, camiones y carreteras era sinónimo de prosperidad para muchos.

 Es normal que recuerden esas épocas en las que “había mucho turismo, mucho carro que llegaba de otras partes a comer aquí” y que quedaron en el olvido con la construcción de la variante de El Paso. No obstante, ese eje vial no es el culpable, ya que forma parte del desarrollo natural que deben tener las regiones.

Acortar los tiempos en carretera mejora el transporte de carga, con esto se dinamiza el comercio y ayuda a que la economía del país crezca. Lo malo es que todos aquellos que no se sumen a esa transformación terminan convertidos en “pueblos olvidados”, tal cual como le pasó a Flandes y a otras poblaciones en la región como Melgar, Fusagasugá o Gualanday.

El no haber pensado en que algún día las cosas podrían cambiar y prepararse para eso, fue lo que llevó a estos pueblos a un punto en el que se perdieron todos los huevos que se tenían en la misma canasta y ahora se estén pensando en qué hacer para recuperar la prosperidad que se perdió.

Reflejo de esto en el municipio de Flandes son muchos restaurantes en el sector del Puente Férreo o incluso el mismo pasillo artesanías que allí se encontraba; lugares que en unos casos han desaparecido y en otros se mantienen haciendo grandes esfuerzos para que su legado no desaparezca, ya que “antes uno se vendía los 200, 300 almuerzos; ahora si acaso se hace uno 50 mil pesos«.

Ojo a esto, la discusión no es por donde deba pasar la carretera, ya que el conductor es quien debe tomar la decisión de parar o no en el centro poblado y la única forma para que lo haga, es porque va a encontrar unos servicios que sean muy atractivos, tanto, que logren que tome la decisión de detenerse en el pueblo.

Un dato, hace unos años una empresa de gaseosas quiso poner su centro logístico de despacho en Flandes y fue tanta la falta de planeación de la administración que estaba de turno y los impuestos que se querían cobrar; que al final terminó yéndose para otro pueblo, donde sí pudo generar empleo y desarrollo para esa comunidad.

Inicialmente solo fue la variante de El Paso, luego la salida por Nariño, prontamente Flandes estará en el centro de todo un complejo de vías hacia regiones como la costa Atlántica o Pacífica, así como los Llanos Orientales, sin contar la cercanía que tiene con Bogotá. ¿No son esas oportunidades o señales suficientes para saber cómo retomar el rumbo?

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