Un panorama que no se puede desaprovechar

Por: Daniel Hernández

Hace ocho días el país vivió su primer puente festivo del año sin restricciones, por primera vez las personas pudieron salir a distintos lugares, obviamente con todos los cuidados propios de la pandemia, y con esto se reactivó el turismo, uno de los pilares fundamentales de la economía de municipios como Flandes y Girardot.

Fue grato volver a ver a turistas recorriendo lugares como el Puente Férreo y el Parque de Bolívar en Girardot; pero más hermoso fue ver reactivada la zona de restaurantes del barrio Gaitán en Flandes. Centenares de personas regresaron a esos lugares que mantienen viva la tradición gastronómica de nuestra tierra y dieron un respiro a esas familias que dependen de esta industria.

En estos restaurantes se alberga un legado de más de 50 años de historia, incluso tan antiguo como los comienzos mismos de Flandes cuando apenas era un caserío, me refiero a la receta y tradición del viudo de capaz. Fue gratificante recordar aquellas épocas en las que esos espacios eran un paso obligado para todo turista que nos visitara.

Y es que de estos negocios no se benefician solamente sus dueños, también los pescadores, los vendedores de artesanías y hasta los músicos que a cambio de unas monedas amenizan el almuerzo de quien lo solicite, al ritmo de pasillos, cumbias y boleros. Esta llegada de turistas también da una mano a las fábricas de productos insignias como las achiras, que no sobra decir, en Flandes hay dos.

En este puente festivo que acaba de pasar queda claro que solo basta algo de seguridad en zonas estratégicas y mantener la presencia de las autoridades para que el turismo vuelva y con ello recuperemos parte de lo que alguna vez nos hizo grandes. Poco a poco podemos recordar esa magia que convirtió a Flandes en una Puerta de Oro.

No obstante, y aunque criticar sobre los éxitos pueda sonar desagradecido y pasar por impopular, los resultados cosechados dejan también algunas reflexiones sobre las que se pueden trabajar para lograr que esos restaurantes con clientes no sean flor de un día y por el contrario conviertan en un referente gastronómico para la región.

Una de las mayores falencias que se han tenido en este municipio es creer que las cosas nunca cambiarán y que por consiguiente no debemos adaptarnos a los nuevos retos que nos han traído cosas tan sencillas como la pandemia. En este sentido es necesario publicitar, con ayuda de autoridades como la Alcaldía, las ofertas que tenemos para quienes nos visiten.

Un par de vallas bien ubicadas en las entradas y salidas de Flandes podrían marcar la diferencia, así como una estrategia en redes sociales para que la gente de afuera nos conozca y sepa que somos más que un lugar aledaño a Girardot. También podríamos embellecer estos espacios con murales que muestren nuestra identidad y crear un corredor turístico en el que le mostremos nuestra historia a los visitantes.

El mundo está cambiando y es necesario que nos adaptemos a ese nuevo ritmo de vida que nos marca la cotidianidad, valdría la pena generar incentivos para la llegada de empresas que generen empleo o por qué no, gestionar la llegada de grandes hoteles a nuestro territorio. Hay que apuntar a pensar en grande para que los cambios sean de la misma magnitud, todavía tenemos alternativas para volver a aparecer mapa y dejar de ser un pueblo al costado de la carretera.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *