Un duro jalón de orejas recurrente

Por: Daniel Hernández

Como si fuese crónica de un regaño anunciado o tal vez de algo a lo que ya nos acostumbramos, el municipio de Flandes volvió a ser noticia ante el país por cosas negativas, luego de que la Procuraduría General de la Nación lo incluyera en la lista de 219 poblaciones requeridas por el mal manejo de la plata que se destina desde el Gobierno Nacional para el manejo del agua potable.

Según lo dicho por la misma Procuraduría esta semana, Flandes se encuentra en “nivel alto de riesgo frente al manejo de los recursos públicos destinados al Agua Potable y Saneamiento Básico”; lo que traduce que la plata que debería usarse en que tengamos un mejor servicio de acueducto y alcantarillado no se está usando como se debe.

Si bien no somos el único municipio con este llamado de atención, ni estamos entre los peores; no podemos caer en el popular adagio que reza “problema de muchos, consuelo de tontos”. Esto que pasó no es otra cosa que el reflejo de malas administraciones que durante años se han enfocado en cosas diferentes.

La calidad del agua y el cubrimiento de este servicio han sido problemas que por años han estado allí y pese a que nos quejamos en los barrios o tal vez con los vecinos, nunca hemos exigido acciones contundentes a quienes han llevado las riendas del pueblo para que todo cambie. Basta con ver cómo nos va con el suministro cuando en temporadas en las que se dispara el turismo.

El reporte de la Procuraduría también habla de los estados financieros de algunos entes territoriales, lo cual revive la situación de las Empresas de Servicios Públicos de Flandes (ESPUFLAN) y su inminente privatización para poder salvar una empresa que le pertenece a la gente y que por años fue administrada sin planeación.

En esto también resalta lo dicho por esta autoridad al momento de señalar que “es preocupante la insuficiente gestión por parte de los entes territoriales en la transferencia de subsidios”. Insisto, la plata que debería usarse para mejorar un servicio tan importante como el suministro de agua se está ejecutando incorrectamente.

Este tipo de alertas no se pueden volver parte del paisaje, no podemos aceptar que las pocas veces que sonamos ante el país sea para resaltar algo que se está haciendo mal, si bien hay un alcalde y unos concejales a quienes se le debe reclamar, el municipio le pertenece a la gente y es esa misma la que debe apersonarse y exigir soluciones.

La problemática de acueducto y alcantarillado de Flandes es el resultado de habernos quedado callados por años, dejando que todos los que estuvieran a cargo de la administración hicieran lo que quisieran, sin rendir cuentas o dar una razón de por qué no hicieron algo para solucionarla. Flandes está creciendo sin una planeación debida.

Ojalá la próxima vez que volvamos a sonar en los medios de comunicación sea para destacar nuestro turismo, el potencial que no hemos aprovechado con el campo o porque destacamos en temas de educación, deporte o cultura. Sin embargo, para que eso pase debemos empezar a exigir que las cosas cambien.

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