Que no se pierda lo alcanzado en este paro

Por: Daniel Hernadez

Esta columna no puede empezar sin antes darle las gracias a las y los millones de personas que desde hace 11 días están en las calles de todo el país alzando su voz para que los gobernantes recuerden que este es un territorio de más de 50 millones de habitantes y que deben dejar de gobernar para unos pocos.

De igual forma extender un mensaje de solidaridad a las familias de todos los que han sido asesinados durante este paro y de aquellos que han resultado heridos. La violencia nunca será el camino y toda protesta deber comenzar por el respeto al prójimo. Este país ha derramado mucha sangre durante décadas y es momento de poner fin a la polarización.

El paro sigue y su reclamo es justo, es momento de poner fin a las desigualdades y dejar de romantizar la pobreza. Todos merecemos las mismas oportunidades de crecer, sin importar si nacimos en la ciudad, en un pueblo, en una vereda o en el rincón más apartado; la función de quienes están en el poder es garantizar que exista igualdad.

La educación de calidad debe dejar de ser un privilegio, la salud no puede seguir manejándose como un negocio en el que la atención depende del estrato, es tiempo de poner fin a jornadas laborales que no son bien remuneradas y también nos urge recordar que somos un país mayoritariamente agrícola y por tanto le debemos mucho a nuestros campesinos.

Es bonito ver que esta protesta no ha sido monopolizada por los sindicatos o colectivos sociales que al final terminan vendiendo a la gente. Son jóvenes preocupados por su futuro los que están en las calles exigiendo que no les den lo mismo que sus generaciones antecesoras, reclamando por algo más que migajas disfrazadas de ayudas.

No obstante, si bien la protesta social es una herramienta invaluable para que la gente reclame sus derechos y que en ocasiones es necesario bloquear una vía o encender una antorcha para que nos escuchen; las decisiones trascendentales se dan en las urnas. No hay nada que le duela más a un político que perder un voto.

Por años nos hemos quejado de las decisiones que se toman desde el Congreso, la Presidencia, en las gobernaciones, asambleas, las alcaldías o concejos; pero cuando llega el momento de elegir terminamos confiando en los mismos que solo buscan el beneficio propio o de los suyos. Si queremos que las cosas cambien, la mayor protesta se deber dar en las urnas, sacándolos del poder.

Estas protestas deben trascender y afianzar el cambio que todos necesitamos, cambio que debe comenzar por esos “dirigentes” que se atornillaron al poder. Si usted no sale a elegir, otro lo hará por usted y las cosas seguirán igual, perdiendo una vez más la oportunidad de acabar con lo tradicional y comenzar algo nuevo. Necesitamos algo nuevo.

Si en estos días usted ha protestado, de cualquier o todas las formas posibles, pero no sale en las próximas elecciones a votar por quien considere un cambio; al final no estará haciendo nada y terminará dejando en el olvido todo el esfuerzo de millones de personas que están reclamando por un cambio que debe empezar por su actitud.

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