PANDEMIA Y VERDAD


Por. Manuel Flórez Alemán

Ante el tsunami de noticias de prensa y radio, videos, audios, artículos, ensayos, declaraciones y tantas otras cosas que aparecen en las redes, sobre la pandemia que ha «encarcelado» a la mayoría de los habitantes, animales humanos, del planeta y ha abierto las puertas de las jaulas a los otros animales, hay que hacer un gran esfuerzo para dilucidar qué es verdad y que no sobre el coronavirus, su origen y nacionalidad.
Qué noticias son falsas y cuáles no. Qué planteamientos tienen fundamento y cuáles no sobre este nuevo y nefasto «ciudadano» del mundo que llegó para quedarse.
Esto es una guerra contra un poderoso enemigo, que por lo demás, es invisible. Que acecha por todas partes y mete miedo. Y que nos viene dando por donde se le da al cartucho. Y en esta guerra, como en todas, la más damnificada y perdedora es la verdad.
Conocer la verdad llevará tiempo. En este momento es imposible. El origen natural o artificial del virus es parte fundamental del actual debate y lo será por mucho tiempo hasta saber lo cierto, si algún día es posible.
Que los muertos son ésos, o son menos o son más, éso no es ya lo esencial. Que mueren más por enfermedades preexistentes, puede ser. Pero el covid – 19 es mortal.
Para mí, lo importante es que el bichito existe y es mejor que no nos toque. Que pase sin que nos haga daño, y así poder volver a vernos, abrazarnos y saber en qué termina la discusión; para que no nos sepulten o incineren como parias, a escondidas, no nos metan en fosas comunes, en cajas de cartón, sin dolientes y sin poder vislumbrar aunque sea una mínima porción del cambio que algunos vaticinan traerá el coronavirus. Ojalá no se equivoquen.
No está la solución sólo en la política, y menos en la politiquería que es lo que usamos , sino principalmente en la ciencia con el apoyo de la tecnología y la voluntad y el esfuerzo de los creativos, de los de mente positiva, de los educados para enfrentar el mal en primera línea, que afortunadamente son muchos, y que, desgraciadamente, algunos de ellos han sido maltratados por esos grupos de cretinos que nunca faltan en todas partes.
Los virus no entienden de ideologías y tampoco mueren en insurrecciones populares ni se destruyen con manifestaciones, como plantean algunos oportunistas que quieren sacar tajada de la dificultad y la tragedia. Hagamos conciencia y volvámonos serios de una vez por todas. Preservar la vida no da espera. Éso es lo esencial. ¡A cuidarnos.!

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