Necesidades más allá de los orgullos

Por: Daniel Hernández

Uno de los debates eternos que ha rondado a municipios como Flandes, Girardot, Ricaurte, Agua de Dios y Tocaima; y que solo adquiere fuerza en épocas electorales, es el que plantea la necesidad de crear una ciudad región o área metropolitana para impulsar el desarrollo de estas poblaciones y asegurar un futuro que apunte hacia el mismo lado.

Estamos hablando de por lo menos ocho territorios, aunque podrían ser más, cada uno con una característica y vocación, es decir, cinco actores que podrían aportar algo y apoyarse en las cualidades de los demás para crecer entre todos, ya sea desde el agro, el turismo o la creación de espacios para incentivar la llegada de industrias.

Generación de empleo, bajas en los impuestos, variedad en las alternativas de producción y hasta posibilidades de crear un sistema de transporte amplio y robusto; son algunas de las alternativas que se podrían abrir al momento de dejar de pensar como unidad y pasar a la búsqueda de mecanismos que integren a estos pueblos que han sido hermanos durante años.

No obstante, algunos dirigentes se han valido del miedo que generan este tipo de cambios en la gente para sembrar dudas y mentiras respecto a la forma en que podría operar esta ciudad región o área metropolitana; con el fin de mantener su autonomía, es decir, pusieron su afán de mandar o gobernar por encima del desarrollo de la gente.

Hace algunos años se pensó en el ‘Área Metropolitana del Sol’, en la cual se quería integrar a Flandes, Girardot, Carmen de Apicalá, Nariño, Guataquí, Suárez, Coello y Tocaima; y pese a que en todos estos municipios ganó el “Sí”, faltaron votos para que se concretara.

Este fracaso fue el más claro ejemplo de lo que pasa cuando, por medio del miedo, se siembran mentiras y se genera desconfianza entre la gente; logrando que gane el ausentismo y la falta de participación. En pocas palabras, cuando dejamos que otros antepongan sus intereses sobre nuestras necesidades y decidan por nosotros.

Crecer es más fácil cuando se hace en equipo y el apoyo de otros es fundamental a la hora de superar obstáculos; no obstante, para que esto pase se deben dejar a un lado los orgullos e intereses. El desarrollo de un pueblo está por encima de colores políticos o de los tradicionales gamonales que por décadas ha dicho qué se puede y qué no se puede hacer en el pueblo.

Dicho esto, la pregunta que surge es ¿podríamos volverlo a intentar?, solo bastaría con informarnos y dejar de creer en lo que otros nos dicen; es más, ni si quiera le pido que crea en lo que dice esta columna, más bien busque donde vea conveniente y sopese la información que encuentre o escuche debates, pero con argumentos, siempre pensando en que la necesidad que tenemos como pueblo es la de crecer.

Ya le hicimos caso a algunos y hoy en día vemos los resultados, ha pasado un tiempo prudencial para que analicemos si los argumentos de quienes se opusieron eran correctos, si todo lo que pregonaron se cumplió o si por el contrario es momento de retomar el tema y caminar hacia un futuro en el que todos trabajemos de la mano.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *