Los jóvenes debemos ser el punto de partida

Por. Daniel Hernandez

Los cambios en la vida no se producen haciendo siempre lo mismo, si bien las enseñanzas de los mayores son la guía de lo que se ha hecho bien hasta el momento, los tiempos y las circunstancias en las que se desarrolla el mundo cambian a diario y eso nos reta como sociedad a buscar nuevas formas de hacer las cosas. Todo lo que no se renueva se estanca y si no fluye se contamina.

Cada generación que termina debe darle paso y apoyar a la que sigue o de lo contrario se corre el riesgo de que, como está sucediendo en Flandes, el progreso y el desarrollo se frenen, pasen años sin avances significativos y nos rezaguemos de las demás ciudades que sí están avanzando. Tal vez no sea mucha la diferencia en este momento respecto a nuestros pueblos vecinos, pero también es una oportunidad perdida para liderar la región.

Pero estos cambios generacionales no son responsabilidad únicamente de los que estuvieron o los que están actualmente al frente de todo. También debe existir interés por parte de sus sucesores para retomar las banderas y mejorar lo que han hecho o hacer algo nuevo si no están de acuerdo con los resultados obtenidos. Los jóvenes deben ser los más interesados en marcar la diferencia.

Es en este punto donde surge las siguientes preguntas: ¿estamos haciendo lo necesario para apropiarnos de las decisiones y el rumbo de un pueblo que nos pertenece a todos? ¿acaso no debemos ser los jóvenes quienes decidamos cómo será el futuro que vamos a vivir? ¿participamos como es debido en esa toma de decisiones tan importante para nosotros?

La respuesta a esto se encuentra en el interior de cada uno de nosotros, en ese lugar de nuestra mente en el que no nos podemos engañarnos: nuestra conciencia. Basta con mirar nuestras acciones del día a día y la forma en la que reaccionamos a lo qué pasa día a día a nuestro alrededor; para saber si estamos siendo permisivos y dejando que nos impongan un futuro que será nuestro.

Puede que usted diga que no le gusta la política o tal vez que no sirve de nada pelear y puede que tenga razón. El punto en todo esto es que una sola golondrina no llama invierno, las voces de protesta solo se escuchan cuando están juntas. No tenemos educación de calidad, no hay espacios de desarrollo cultural, tampoco deportivos, mucho menos opciones de desarrollo económico y aún así nos hemos quedado callados.

Nos están quitando poco a poco nuestro futuro y no decimos nada, cada vez son menos los espacios en los que podemos decidir y en vez de reclamarlos, nos hemos hecho a un lado. Debemos aprender y prepararnos para ser los líderes de Flandes en los próximos años. Basta ya de delfines y dinastías políticas que no son otra cosa que lo mismo de siempre disfrazado de algo nuevo.

Basta con que sepamos qué es lo que se está haciendo y usar canales como las redes sociales, un arma valiosa si se sabe enfocar, para dar nuestras opiniones. Hoy les propongo que creemos tendencias que marquen un cambio verdadero y empecemos a exigir lo que queremos para nuestro futuro; ya bajamos la cabeza mucho tiempo y es momento de que nuestras ideas se escuchen y seamos el punto de partida.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *