Gestiones a medias

Por: Daniel Hernández

Lo malo de las cortinas de humo es que siempre se disipan y al final sale a la luz lo que hay en realidad. Esto mismo pasa con los trabajos que se muestran como gestiones que nunca estuvieron articuladas dentro una estrategia de desarrollo y que a la hora de evaluar su pertinencia o eficacia queda expuesto que fueron un simple plan a medias que no trajo beneficios concretos.

Toda acción debe estar enmarcada dentro de una estrategia o de lo contrario se convierte en un tiro al aire que se evapora sin alcanzar su objetivo. Lamentablemente, con el tiempo nos hemos acostumbrados a aceptar anuncios como acciones y a no evaluar los alcances que realmente traen consigo las políticas públicas de las diferentes administraciones del orden nacional y territorial.

La realidad de pueblos como Flandes exige la creación de políticas públicas sólidas que garanticen la permanencia de los programas sociales que se implementen, más allá de los gobiernos de turno. De lo contrario seguiremos siendo protagonistas por hechos como el de esta semana, cuando ocupamos el último lugar en el Tolima respecto al informe del “Modelo Integrado de Planeación y Gestión” entregado por el Departamento Administrativo de la Función Pública.

Dicho en palabras del Gobierno Nacional, el MIPG “se concentra en las prácticas y procesos que adelantan las entidades públicas para transformar insumos en resultados que produzcan los impactos deseados, esto es, una gestión y un desempeño institucional que generan valor público”.

Este modelo toma en cuenta elementos como el direccionamiento estratégico, la planeación y la gestión y evaluación de resultados. En una escala de 1 a 100, Flandes apenas alcanzó el 41.6% luego de evaluar a las distintas entidades que hacen parte de la Alcaldía Municipal. Pero esto no es de ahora, en 2019 el puntaje MIPG fue de 63.5% y en 2018 de tan solo 47.1%;

Lo más delicado de este informe es que las calificaciones más bajas fueron las de “Control Interno” con 38.1% y “Evaluación de Resultados” con 34.6% de efectividad. Esto traduce que no están vigilando lo que hacen y que mucho menos les interesa saber si lo están haciendo bien para poder evaluar oportunidades de mejora. Esta es la muestra de que al igual que en años anteriores se ha gobernado sin una brújula que marque el Norte.

Es necesario que se deje de gobernar desde el sentimiento o lo que le parece bien a quienes están en el poder y no desde las realidades que exige la gente en las calles. Se requieren conceptos técnicos, estudios de campo, planeaciones estratégicas y no gamonales que simplemente ordenen acciones que no terminan en beneficios reales para las comunidades.

Por ejemplo, si la intención es beneficiar a los animales de la calle se debe crear un programa que contemple un lugar para ayudarlos en caso de maltrato, un programa de esterilización gratuita y espacios de pedagogía para sus tenedores. No basta con ponerles comedores, si ni siquiera se contempló quién estará a cargo de su mantenimiento y con qué periodicidad van a ser surtidos.

La atención de poblaciones especiales, campesinos y adultos mayores; así como la ejecución de políticas de salud, educación y generación de empleo; van más allá de la realización de eventos esporádicos, entregas de mercado o anuncios de alternancia y virtualidad en los colegios, cuando muchos municipios ni siquiera cuentan con una red de conectividad a internet eficiente.

Resultados como el arrojado por el Departamento Administrativo de la Función Pública, más allá del deshonroso último lugar ocupado en el Tolima, debe ponernos a pensar en la preparación y conocimiento de quienes nos gobiernan y preguntarnos si ¿realmente están preparados para una responsabilidad tan grande?, el bien de un pueblo no lo deben decidir los gamonales, se debe analizar, estudiar, planear y ejecutar; de lo contrario seguiremos teniendo gestiones a medias.

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