Aquella ‘Puerta de Oro’

Por: Daniel Hernández

Una idea que se repite con el tiempo se termina convirtiendo en verdad así no lo sea, basta con decir algo muchas veces para que la gente lo crea y lo asuma como su realidad. Basta con hacerles creer que tal vez “no están para más” o que “están conformes” con lo que se les da (así no sea cierto), para que pasen décadas sin que se pregunten por qué no avanzan las cosas.

No hay idea más peligrosa que aquella que alude a las condiciones en las que nacimos y nos hace creer que tenemos los que nos merecemos; en lugar de impulsarnos a buscar siempre algo mejor. Solo se necesita sembrar la idea de que todo está bien para que, con el paso de décadas, la ‘Puerta de Oro’ de un departamento pase a ser vista como un simple barrio de su ciudad vecina.

¿En dónde quedaron el mérito y el orgullo de ser la cuna de la aviación en Colombia?, ¿en qué momento dejamos de ser uno de los principales centros de distribución y acopio del país?, ¿por qué nos dejamos llevar al punto en el que nos convertimos en un simple pueblo a la orilla de carretera?, ¿en serio renunciamos a nuestra tradición cultural y gastronómica, referente para el Tolima?

Durante estas décadas nos hemos dejado cegar y hemos olvidado la grandeza de nuestro pueblo, decidimos mirar hacia la conformidad y aceptamos lo que nos trajo la vida, sin preguntar por qué o mirar qué otras opciones había para nosotros. Incluso partimos hacia otras tierras en busca de un mejor futuro porque aceptamos que en la nuestra no lo había.

No siempre hay que salir de la tierra para ser profeta, aunque muchos tuvimos que irnos para tener un mejor futuro, lo ideal hubiese sido crecer de la mano con este pueblo al que le debemos tanto, en el que tenemos tantas anécdotas, como razones para volver y al que sólo nos hemos dedicado a ver con nostalgia desde la distancia.

Si bien es cierto que los gobernantes pueden llegar a ser responsables de lo que nos ha pasado, también lo es que la culpa es compartida. Nosotros aceptamos los que nos dieron sin preguntar y es por eso que ahora deberíamos buscar la forma de recuperar lo que con el tiempo dejamos atrás.

Bastaría con recordar lo que fuimos, la tradición que nos marcó, las historias que nos contaban los viejos, sobre aquella ´Puerta de Oro’ por la que miles de personas pasaban, ya fuera en tren, hidroaviones, barco, carro o simplemente a lomo de mula. Solo necesitamos preguntar qué más hay y salir a buscar lo que merecemos, no lo que nos quieran dar.

Desde que haya tiempo, nada está perdido, desde que una sola persona siembre la semilla y mantenga viva la llama de la inconformidad (entendiendo esta como el deseo de mejorar siempre); habrá una esperanza de mejorar. Lo bueno de los sueños y letargos es que siempre se puede despertar, lo bueno de una caída es que deja enseñanzas y tan solo basta con sacudirse y preguntar ¿qué puedo hacer para que esto mejore?

Somos más que un simple barrio de nuestra ciudad vecina, somos más que el patio de descanso de la capital; Flandes es el legado de una tierra de pescadores, tan majestuosa como el Magdalena que la baña, tan grande como sus campos de arroz, sorgo y algodón; la cuna donde dejamos a nuestros viejos y que tiene tanta historia como las vigas del Puente Férreo y en la que tan solo basta con que suene una tambora para recodar la magia que nos hizo grandes alguna vez.

¡Solo necesitamos recordar!

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